Giessbach - Suiza

El histórico Grand Hôtel Giessbach fue construido por el arquitecto francés Horace Edouard Davinet, entre 1873 y 1874, a petición de la familia de hosteleros Hauser, originaria de Zúrich. La magnífica elegancia y osadía arquitectónica del hotel, así como la de sus magníficos alrededores, pronto alcanzaron fama internacional.

Pintores, escultores y fotógrafos rindieron homenaje en sus obras a la belleza y a la perfecta armonía del lugar y de su arquitectura. Poetas y filósofos loaron el milagro de las cascadas de Giessbach. Hasta que estalló la guerra en 1914, Giessbach fue el lugar de reunión de la alta sociedad: artistas célebres, miembros de la realeza que se hospedaban en las suites, políticos y diplomáticos acudían cada verano para recuperar fuerzas y dejarse llevar por los cotilleos e intentar descubrir algún que otro secreto de estado.

Dos guerras mundiales, con sus nefastas consecuencias para la hostelería suiza, y, posteriormente, un nuevo concepto del turismo en general, hicieron palidecer el antaño esplendoroso Giessbach, que fue cayendo lentamente en el olvido hasta que, en 1979, el hotel cerró definitivamente sus puertas. Se presentó una propuesta para demoler el antiguo hotel y construir en su lugar un «magnífico chalé» de hormigón.

En noviembre de 1983, Franz Weber, el ecologista suizo de renombre internacional, junto a su asociación Helvetia Nostra y su fundación «Giessbach para el Pueblo Suizo», logró adquirir los terrenos de Giessbach con sus 22 hectáreas de bosques, parques y jardines. Su idea de «ofrecer» Giessbach al pueblo suizo y de garantizar, de este modo, su conservación, fue acogida con gran entusiasmo por la población.

Para financiar la renovación y la gestión del hotel, Franz Weber fundó una sociedad por acciones, la Sociedad Anónima Parkhôtel Giessbach y, en mayo de 1984, procedió a su reapertura con un nuevo restaurante y un número limitado de habitaciones aún sin renovar. Durante siete años, en invierno, y piso por piso, el hotel se fue renovando completamente. En la actualidad, el Grandhôtel Giessbach, un monumento histórico completa y perfectamente restaurado, es propiedad del pueblo suizo y se encuentra, de nuevo, entre los estandartes de la hostelería del país.

Página web: http://www.giessbach.ch/en/home.html