Peces coralinos

Los hábitats con mayor diversidad de especies de nuestro planeta, los arrecifes de coral, son expoliados para la industria de los acuarios. Se comercia sin control con millones de corales y peces coralinos así como con otros animales invertebrados. Casi no existe legislación o planes de gestión para protegerlos. Cuatro de cada cinco peces mueren antes de llegar a los acuarios. Cuando llegan no sobreviven durante mucho tiempo. De los más de 2‘000 peces coralinos con los que se comercia, casi todos proceden de un espacio natural libre, el arrecife de coral, ya que son muy difíciles de criar.

Los arrecifes de coral forman parte de los hábitats con mayor diversidad de especies de nuestro planeta, por lo que también son conocidos como la selva de los mares. Aunque constituyen menos del 0,2 % de los mares, albergan más de 4‘000 especies de peces. A ello se le suman alrededor de 800 corales pétreos que forman los arrecifes y una cantidad ingente de otros organismos como animales invertebrados y esponjas.

Los arrecifes de coral son obra de miles de millones de animales microscópicos y crecen solo algunos centímetros por año. Estos animalillos forman la construcción natural más grande del planeta Tierra, la gran barrera de coral de Australia, que es incluso visible desde el espacio.

No obstante, los arrecifes de coral están en peligro de extinción: la sobreexplotación pesquera, la polución, así como el cambio climático los amenazan en todo el mundo. Casi un tercio de los arrecifes coralinos ha sido destruidos y se estima que en veinte años desaparezca un cuarto más.

El comercio de peces coralinos para la industria de los acuarios es un problema del que se habla poco. Los denominados peces decorativos marinos casi no pueden ser criados en cautiverio (a diferencia de los peces decorativos de aguas dulces, de los que más del 90 por ciento se crían). De las más de 2’000 especies coralinas con las que se comercia solo una docena se reproducen en cautiverio. El resto procede de espacios libres, de los arrecifes de coral. Es también el caso de peces coralinos como por ejemplo el pez payaso, la demanda es tan grande, que sólo aproximadamente la mitad procede de criaderos.

Dado que a excepción de los caballitos de mar y el pez Napoleón (que suele consumirse como un producto delicatesen) no existe legislación para proteger a los peces coralinos, se puede comerciar con ellos sin contar con ningún tipo de control. En 2003 la ONU estimó que anualmente se comercia con alrededor de 24 millones de peces coralinos, 12 millones de corales y 10 millones de invertebrados. Si tenemos en cuenta dónde se construyen o se exponen acuarios marinos actualmente – en restaurantes, consultas médicas o centros comerciales– podrían ser muchos más.

Durante la captura y la manipulación pierden la vida hasta el 80 por ciento de los peces coralinos. En los principales países exportadores, Indonesia y Filipinas, los peces, con frecuencia se adormecen con veneno, lo que no solo mata a muchos peces coralinos, sino también a muchos otros invertebrados. Los pescadores también se envenenan como consecuencia de ello.

Otro problema es que se capturan muchas especies clave como por ejemplo los peces limpiadores que mantienen a otros peces libres de parásitos y que contribuyen a mantener el arrecife de coral en buen estado. Los estudios han demostrado que si estos peces desaparecen, el arrecife de coral se empobrecerá fuertemente en un plazo de cuatro meses. Otros son los peces cirujano que impiden el crecimiento de las algas en el arrecife de coral. Si desparecen, los arrecifes se llenarán de algas y los corales morirán. En el caso de otras especies se suele pescar alevines por el dibujo especial de su piel. Como todavía no han llegado a la edad reproductiva no dejan descendencia. Los arrecifes de coral empobrecen como consecuencia de ello. Más información: www.korallenriffe.ch.

La FFW defiende a los peces coralinos

La FFW quiere que este problema se vuelva público y se pronuncia a favor de la protección de los peces coralinos más amenazados. Por ejemplo el cardenal de Banggai que desde 2007 aparece en la lista roja de la UICN como en «peligro». Esto significa que en libertad existe un elevado riesgo de extinción para esta especie en un futuro más próximo.

La FFW estuvo en enero y marzo 2015 en Indonesia en el lugar de procedencia de estos pequeños peces coralinos donde viven en un pequeño espacio natural de 23 km2. Al cardenal de Banggai no se le captura para comer sino para la industria de los acuarios. Hasta el año 1990 no había sido descubierto. Desde entonces se ha acabado con el 90 por ciento de sus caladeros. Algunas poblaciones ya han llegado a extinguirse. Dado que es muy sedentario y vive en pequeños grupos en lagunas poco profundas es fácil de capturar. Además tiene dificultades para repoblar aquellos lugares en los que se ha extinguido.

En lugar de llevar los peces coralinos a pequeños acuarios privados o grandes acuarios públicos, la FFW aboga por mantenerlos en zonas marítimas en las que los arrecifes de coral estén protegidos y donde se prohíba la pesca para que puedan reproducirse. De esta manera no solo se recuperarán los corales y caladeros de peces coralinos, también se repoblarán las zonas marítimas colindantes. La consecuencia directa será que la población local podrá volver a proveerse de peces para su propio consumo.

Tanto hoy como en el futuro podemos adentrarnos con la ayuda de nuevas tecnologías en la profundidad de los mares: Vision NEMO, la primera puerta multimedia y interactiva al océano. Se trata de una idea desarrollada por la FFW que permite mostrar, observar e investigar a los animales marinos sin meterlos en un acuario. No solo entretenerá y entusiasmará al público, sino que servirá también para apoyar la investigación, formación y la verdadera protección de los animales marinos. Vision NEMO hace justicia al océano como hábitat, más que cualquier pequeño acuario privado o gran acuario público. Más información sobre Vision NEMO: www.vision-nemo.org.