Corrida

Los toros son torturados durante las fiestas populares en los cosos de España, Portugal, sur de Francia, Venezuela, México, Colombia, Ecuador y Perú. La tauromaquia es una tradición cruel y arcaica que, afortunadamente, cuenta cada vez con menos seguidores. A pesar de todo, la actividad sigue viva, especialmente debido a las importantes subvenciones públicas que permiten que esta práctica siga siendo rentable.

¿En qué consiste?

Una corrida de toros es un espectáculo tradicional en el que tres toreros se enfrentan a seis toros. La contienda se lleva a cabo en tres etapas, denominadas «tercios», y en las que el toro es sometido a un sufrimiento atroz.

El primer tercio: el toro entra en el ruedo, donde le aguardan el torero y su cuadrilla, cuyos miembros comienzan a agitar sus capotes para distraer y desorientar al animal. Es la primera vez que el toro pisa el ruedo, rodeado de multitud de gente, ruido y música. Asustado, el toro embiste. Es en ese momento cuando aparece el «picador», un torero a caballo que hiere al animal clavándole varias veces una pica en el lomo. Este proceso tiene por objeto debilitar la musculatura del cuello del toro para que no pueda levantar la cabeza y, de este modo, facilitar la labor del matador. En la gran mayoría de los casos, estas maniobras no se llevan a cabo de forma «limpia» y provocan un mayor sufrimiento del animal. En esta primera fase, el toro pierde mucha sangre, está cada vez más débil y estresado, y sufre un dolor extremo.

El segundo tercio: los «banderilleros» aparecen en el ruedo y clavan seis banderillas ―unos palos terminados en puntas de acero, a modo de arpón― en el lomo del animal. El toro vuelve a sufrir graves heridas, pierde mucha más sangre y el dolor se acentúa.

El tercer tercio: es el momento en que se abate al animal. Cuando esto se lleva a cabo «normalmente», el torero, tras haber realizado varios pases con la muleta, clava la espada entre los omóplatos del toro, atravesando directamente sus pulmones y corazón ―por ese motivo el toro muere vomitando sangre― y lo mata. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el torero no logra clavar correctamente la espada. Debido a ello, el toro agoniza durante varios minutos, hasta que el torero lo remata clavándole una especie de espada en la base del cráneo (en el argot taurino, denominado «descabello»).

Y este morboso espectáculo, de una violencia extrema, se lleva a cabo entre los vítores y aplausos del público.
 

¿Por qué no se deberían permitir las corridas?

Porque son espectáculos sangrientos, inhumanos y totalmente aberrantes.

En primer lugar, porque, según un amplio consenso por parte de expertos veterinarios, provoca un sufrimiento intolerable al toro. El Doctor José Enrique Zaldívar Laguía, veterinario contrario a las corridas de toros, explica en uno de sus informes que «las respuestas hormonales al dolor, es decir, la descarga de importantes cantidades de betaendorfinas detectadas en la sangre del toro tras la corrida, son la respuesta normal de un organismo que se somete a un dolor agudo y a una grave situación de estrés (…)». (leer el informe aquí). El desarrollo de la corrida - y la muerte rápida del toro - dependen del «talento» de los toreros. A menudo, su falta de precisión agrava aún más la tortura a la que es sometido el animal.

No obstante, los toros no son las únicas víctimas de estas macabras tradiciones. Representan un peligro considerable para los toreros, por una parte, y para los espectadores, por otra. Además de los toros y los caballos, la violencia de la tauromaquia tiene otras víctimas, que son los niños y adolescentes que practican en escuelas taurinas, los que participan como toreros en corridas de toros y los que son espectadores de todo tipo de eventos taurinos.
 

La acción de la FFW

La Fundación Franz Weber (FFW), junto con las organizaciones y estamentos locales, se esfuerza activamente por abolir esta práctica cruel, en el conjunto de países que todavía siguen llevando a cabo las corridas de toros: España, Portugal, Francia, México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú.

Ha apoyado asimismo especialmente a la Plataforma «Prou!» («¡Basta!» en catalán), que reúne a los activistas contrarios a esta cruel tradición y que lanzó una iniciativa popular legislativa para abolir definitivamente las corridas de toros en Cataluña. El 28 de julio de 2010, gracias a una campaña activa y una presión intensa, los catalanes aprobaron la iniciativa. ¡Una auténtica victoria frente a la barbarie y la tortura de los animales!

En el ámbito europeo, la FFW lanzó la campaña #NoMoreFunds para poner fin a las subvenciones acordadas por la UE a la industria de la tauromaquia. Una labor que también se ha llevado a cabo en el ámbito regional y nacional, y que parte de la idea de que los fondos públicos no deben servir para financiar tradiciones crueles. En octubre 2015, el Parlamento Europeo acepta dos enmiendas que piden la retirada de subvenciones a ganaderos taurinos.

La FFW lucha asimismo en el ámbito internacional contra la participación y asistencia de menores de edad en corridas de toros, en el marco de su campaña titulada «Infancia SIN viOLEncia». A raíz de esta campaña, Naciones Unidas, a través del Comité de los Derechos del Niño, ha instado a la comunidad internacional a proteger a las personas menores de 18 años de todas las formas de violencia, incluida la violencia de las corridas de toros y espectáculos conexos, tomando como base jurídico la Convención sobre los Derechos del Niño, que fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989 (CDN). En este sentido, la Fundación Franz Weber  ha presentado  informes de investigación detallando en profundidad cuales son las actividades taurinas con niños en Portugal, Colombia, México, Francia y Perú (países taurinos supervisados hasta el momento por el Comité de los Derechos del Niño) y asistió a las pre-sesiones y sesiones con el Comité y las delegaciones de los Gobiernos, respectivamente, que se celebraron en Ginebra (Suiza) en relación con los países mencionados. 

Así, en la formulación de las Observaciones Finales del Comité de los Derechos del niño acerca del cumplimiento y la aplicación de la CDN por parte de estos países, se ha incorporado un pronunciamiento relativo a la vulneración de los derechos del niño cuando participa y asiste a espectáculos taurinos, instando a los países de [(Portugal (enero 2014), Colombia (enero 2015), México (junio 2015), Perú y Francia (febrero 2016)], a adoptar las medidas legislativas, administrativas y educativas con el objetivo de prohibir la participación de niños en las corridas de toros y espectáculos conexos, lo que incluye su formación previa en escuelas taurinas, su participación como niños torero y la asistencia a estos espectáculos; medidas especiales de protección sobre la explotación económica que supone dicha actividad para los niños, considerando dicha actividad como un trabajo peligroso y degradante y como una de las peores formas de trabajo infantil; y medidas para crear concienciación sobre la violencia física y mental y su impacto en los niños. 

Para afianzar el posicionamiento de Naciones Unidas, se utilizó el principio del interés superior del niño, que enlaza directamente con el derecho del niño al acceso a la cultura, según el cual la el acceso a esta actividad cultural queda relegado a un plano inferior para obtener la máxima satisfacción de otros derechos prioritarios, como el derecho a su desarrollo físico, mental, moral y emocional; y el principio de corresponsabilidad de la sociedad, la familia y el Estado,  que convierte al Estado en responsables subsidiarios de la satisfacción de los derechos del niño cuando los padres incumplen estos deberes. ​

Ahora, la FFW dispone de su propio equipo de activistas contrarios a la tauromaquia. Estas personas llevan a cabo, a diario, tareas concretas, en cada uno de los países: recogen datos, sobre todo, aquellos relativos al importe de las subvenciones públicas, asignadas a la tauromaquia, y aquellos relativos a la edad y al número de menores que participan en las corridas; recopilan información sobre la población, mediante conferencias, sesiones y campañas de marketing, etc., todo ello, permitiéndoles acercarse un poco más a la abolición total de las corridas de toros.
 

Campañas de la FFW contra la corrida de toros:

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