Las tortugas terrestres (Chelonoidis chilensis) nativas de Argentina enfrentan una marcada disminución de sus poblaciones como resultado de múltiples presiones antrópicas. Entre las principales amenazas se encuentran la pérdida de hÔbitat y principalmente la captura ilegal para el comercio de mascotas siendo una de las especies mÔs comercializada de forma ilegal. Como resultado: se encuentran en peligro de extinción (IUCN).
La tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis) tiene algo Ćŗnico en el mundo: es la tortuga terrestre que vive mĆ”s al sur del planeta. Ninguna otra especie de tortuga estrictamente terrestre habita de forma natural latitudes tan australes como esta. EstĆ” perfectamente adaptada a ambientes secos, con inviernos frĆos y grandes variaciones tĆ©rmicas, muy lejos de la imagen tropical que la mayorĆa de la gente asocia con las tortugas.
Su historia evolutiva es muchĆsimo mĆ”s antigua que la nuestra. Este linaje lleva millones de aƱos en SudamĆ©rica, atravesando cambios climĆ”ticos enormes y la transformación de los paisajes sin desaparecer. Sin embargo, en apenas unas pocas generaciones humanas āun instante en tĆ©rminos evolutivosā las presiones creadas por nuestra propia especie han sido suficientes para empujarla al borde de la extinción.
AdemĆ”s, son importantes jardineras naturales, la tortuga terrestre cumple funciones ecológicas fundamentales. Es una gran herbĆvora de ambientes secos y tambiĆ©n participa en la dispersión de semillas, ayudando a sostener la estructura y regeneración de los ecosistemas donde vive. Su desaparición no solo implica la pĆ©rdida de una especie emblemĆ”tica, sino tambiĆ©n cambios tremendamente negativos y profundos en la dinĆ”mica y funcionamiento del ambiente.
La principal amenaza no es un depredador natural ni una enfermedad, sino nosotros mismos: la pĆ©rdida de hĆ”bitat por cambios en el uso del suelo, los incendios, los atropellamientos y, sobre todo, la captura para el mascotismo. Cada mes es comĆŗn ver noticias de decomisos de cargamentos ilegales con cientos de tortugas transportadas en escondidas y en condiciones deplorables para su comercialización Este Ćŗltimo impacto es especialmente grave porque la especie tiene un ciclo de vida lento: tarda muchos aƱos en alcanzar la madurez reproductiva y produce relativamente pocas crĆas viables a lo largo de su vida. Las poblaciones, por lo tanto, estĆ”n cada vez mĆ”s disminuidas y en serio peligro de extinguirse y desaparecer del planeta.
La Fondation Franz Weber (FFW) impulsa el desarrollo de San Acan, el primer centro de rescate especializado en tortugas terrestres (Chelonoidis chilensis).Ā Una herramienta estratĆ©gica y potente para romper el circuito del trĆ”fico ilegal de fauna y fortalecer la capacidad operativa de los gobiernos locales frente a redes asociadas al crimen organizado.Ā
Contar con un dispositivo especializado significa que los decomisos dejan de ser un procedimiento aislado y pasan a traducirse en animales efectivamente fuera del circuito ilegal, con infraestructura y protocolos que permiten sostener la medida en el tiempo: recepción segura, identificación, evaluación clĆnica, cuarentena, rehabilitación y preparación para una eventual liberación.
Este centro se apoya en un equipo técnico especializado, con años de experiencia en rehabilitación de fauna silvestre y en el trabajo articulado para combatir el trÔfico ilegal. Ese recorrido se traduce en capacidades concretas: manejo y contención con bajo estrés, criterios veterinarios adaptados a reptiles, evaluación del estado sanitario y nutricional, diagnóstico de lesiones compatibles con captura y cautiverio, implementación de cuarentenas y medidas de bioseguridad, y toma de decisiones basadas en evidencia sobre aptitud para retorno para un correcto cuidado. Al mismo tiempo, el equipo aporta una mirada clave para la desarticulación del circuito: documentación técnica de cada caso, trazabilidad, criterios de registro y generación de información útil para respaldar procedimientos de control y mejorar la eficacia de los operativos.
La misión es doble y complementaria. Por un lado, garantizar que cada individuo decomisado transite un proceso de rehabilitación, recuperando condición fĆsica, sanitarias y comportamentales compatibles con la vida en libertad. Por otro, asegurar que los animales que estĆ©n en condiciones puedan volver a la naturaleza mediante liberaciones planificadas y con monitoreo, para que finalmente retomen su rol ecológico. Y para aquellos individuos que, por su estado o historia, no puedan regresar al ambiente sin comprometer su supervivencia o la del ecosistema, el centro contempla tambiĆ©n un enfoque de santuario, con condiciones de bienestar animal, atención profesional permanente y un cuidado pensado para ofrecer la mejor calidad de vida posible a cada individuo que quede bajo cuidado humano. En sĆntesis, se trata de una intervención que combina conservación aplicada, bienestar animal y gestión pĆŗblica para el fortalecimiento institucional: cortar el trĆ”fico de fauna, rehabilitar y cuidar con estĆ”ndares profesionales para devolver a la naturaleza todos los individuos que sean viables.
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