¿Qué ocurre con los animales cuando hay un desastre natural?
Cuando un terremoto sacude una ciudad, las cámaras enfocan los edificios derrumbados. Cuando un incendio forestal arrasa cientos de hectáreas, los titulares hablan de hectáreas calcinadas y personas evacuadas. Pero hay otras víctimas que raramente aparecen en los boletines de noticias: los animales.
Millones de animales —domésticos, de granja y salvajes— mueren, se pierden o quedan atrapados cada año como consecuencia directa de catástrofes naturales. Su sufrimiento es real, masivo y, en gran medida, evitable. Sin embargo, los protocolos de emergencia siguen ignorándolos de forma sistemática.
En este artículo exploramos qué ocurre realmente con los animales cuando llega el desastre, cuáles son las especies más vulnerables y qué puede hacer la Fundación Franz Weber —y tú— para cambiar esta realidad.
No todos los animales tienen las mismas posibilidades de sobrevivir a un desastre natural. La capacidad de huir, de buscar refugio o de adaptarse rápidamente marca la diferencia entre la vida y la muerte.
Los animales domésticos —perros, gatos, conejos— dependen completamente de sus cuidadores. Si una familia evacúa sin ellos, quedan atrapados, sin comida ni agua, a merced del fuego, el agua o el derrumbe. En muchos casos, los vínculos afectivos hacen que las personas vuelvan a buscarlos, arriesgando su propia vida.
Los animales de granja son especialmente vulnerables por su número y por las dificultades logísticas de trasladarlos.
La fauna silvestre sufre un impacto diferente pero igualmente devastador: la destrucción de su hábitat. Un incendio forestal no solo mata directamente a los animales que no logran escapar —pequeños mamíferos, reptiles, aves anidantes— sino que destruye el ecosistema del que dependen los supervivientes.
Cada tipo de desastre natural afecta a los animales de una manera específica:
La respuesta honesta es: casi nadie de forma organizada. La mayoría de los planes de emergencia nacionales y regionales están diseñados exclusivamente para proteger vidas humanas e infraestructuras. Los animales quedan fuera de los protocolos oficiales.
Esto deja el peso del rescate en manos de voluntarios individuales, asociaciones locales y organizaciones de protección animal que actúan, muchas veces, sin recursos ni coordinación suficientes.
La Fundación Franz Weber lleva décadas trabajando en la protección animal en situaciones de emergencia. Uno de los casos más recientes fue el incendio que amenazó el Santuario Equidad en Argentina: durante días, el equipo de la Fundación trabajó junto a bomberos y brigadistas para proteger a los animales del santuario, con el fuego a apenas 200 metros de las instalaciones.
La campaña “La Paloma Roja”, creada en 1981 por Judith y Franz Weber como una «Cruz Roja de los animales». Tras varias intervenciones, la urgencia de otras luchas, las grandes distancias y las dificultades logísticas habían frenado su actividad.
La protección de los animales ante los desastres naturales no es solo responsabilidad de los gobiernos y las organizaciones. Cada uno de nosotros puede contribuir:
👉 Si los animales nos cuidan, cuidémoslos. Dona ahora.