El fuego no discrimina. Cuando un incendio forestal se desata āya sea por causas naturales, por negligencia humana o, como ocurre demasiado a menudo, de forma intencionadaā arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Y entre ese Ā«todoĀ» hay miles de animales que no pueden huir, que pierden su hogar o que sobreviven para encontrarse en un paisaje que ya no les puede sostener.
Los incendios forestales son uno de los desastres naturales con mayor impacto directo sobre la fauna silvestre. Un impacto que se mide no solo en muertes inmediatas, sino en la destrucción de cadenas tróficas enteras, en la pérdida de hÔbitats únicos y en la fragmentación de poblaciones que pueden tardar décadas en recuperarse.
Este es el desastre silencioso que ocurre cada verano en Europa, cada temporada seca en AmĆ©rica Latina, cada aƱo en Australia o en el Ćfrica subsahariana. Y que, en gran medida, podrĆa evitarse o mitigarse.
Las cifras son difĆciles de cuantificar con precisión ālos animales muertos en un incendio no se cuentan como las hectĆ”reas quemadasā pero los estudios cientĆficos disponibles dibujan un panorama devastador.
Los incendios de Australia en 2019-2020, conocidos como los «Black Summer fires», causaron la muerte estimada de casi 3.000 millones de animales entre muertos y desplazados. En España, los incendios de 2022 afectaron a mÔs de 300.000 hectÔreas, con un impacto sobre la fauna que los expertos calificaron de «catastrófico» en algunas zonas.
Los animales mĆ”s afectados son los menos móviles: reptiles, anfibios, pequeƱos mamĆferos, aves nidificantes. Los insectos ābase de la cadena alimentaria de una enorme variedad de especiesā sufren pĆ©rdidas masivas que tienen efectos en cascada sobre todo el ecosistema.
En el contexto mediterrƔneo europeo, los incendios forestales tienen un impacto especialmente grave sobre varias especies amenazadas:
La Fundación Franz Weber trabaja activamente en la protección de corredores migratorios. El proyecto Col de l’Escrinet ā Aves migratorias es un ejemplo de cómo se puede actuar para preservar los puntos crĆticos de las rutas migratorias europeas.
El daƱo de un incendio forestal no termina cuando se apagan las llamas. La fase post-incendio es, en muchos casos, tan crĆtica como el incendio mismo para la fauna superviviente.
Los animales que escaparon vivos regresan a un territorio sin cobertura vegetal, sin refugios, sin fuentes de alimento. El suelo desnudo es vulnerable a la erosión y las lluvias, que arrastran sedimentos a los cauces fluviales afectando a la fauna acuÔtica. La proliferación de especies oportunistas desplaza a las nativas antes de que puedan recuperarse.
La protección de los bosques y la protección de Ôrboles es, por tanto, una estrategia de protección de fauna tanto o mÔs importante que las intervenciones directas sobre los animales. Cuando se protege un bosque, se protege también a todos los seres vivos que dependen de él.
El cambio climĆ”tico estĆ” transformando la naturaleza de los incendios forestales. Las temporadas de fuego son mĆ”s largas, los episodios mĆ”s intensos y las zonas afectadas mĆ”s extensas. El calor extremo y la sequĆa crean condiciones que convierten bosques antes resistentes en polvorines.
Y los incendios, a su vez, aceleran el cambio climĆ”tico: la combustión de biomasa forestal libera enormes cantidades de COā almacenado durante dĆ©cadas. Es un cĆrculo vicioso que amenaza con volverse incontrolable si no se actĆŗa con urgencia sobre ambas variables.
La buena noticia es que los ecosistemas tienen una capacidad de recuperación notable, si se les da el tiempo y las condiciones necesarias. Algunos estudios han documentado cómo, en ausencia de nuevos incendios, la fauna puede recolonizar zonas afectadas en plazos de entre cinco y quince años.
Pero esa recuperación no es automÔtica ni garantizada. Requiere que los bosques adyacentes no afectados funcionen como reservorios de fauna. Requiere que no haya una presión humana excesiva sobre las zonas en recuperación. Y requiere, sobre todo, que no haya nuevos incendios antes de que el ecosistema haya podido rehacerse.
La Fundación Franz Weber entiende la protección de la fauna y la protección del hÔbitat como dos caras de la misma moneda. A través de sus proyectos de protección de los bosques y protección de Ôrboles, trabaja para preservar los ecosistemas forestales que son el hogar de miles de especies.
š Si los animales nos cuidan, cuidĆ©moslos. Dona ahora.