El protocolo de emergencia que nadie aplica
Cuando ocurre una catĆ”strofe, los sistemas de emergencia se activan con un objetivo claro: proteger vidas humanas, asegurar infraestructuras crĆticas y restablecer el orden lo antes posible. Es una prioridad comprensible. Pero en ese protocolo, los animales simplemente no existen.
No estĆ”n en los planes de evacuación. No estĆ”n en los recursos de emergencia. No estĆ”n en el presupuesto. Y esa ausencia tiene consecuencias devastadoras que se repiten en cada catĆ”strofe, en cada paĆs, sin que casi nadie lo cuestionĆ©.
El bienestar animal en situaciones de desastre es una deuda pendiente de nuestras sociedades. Y hay organizaciones que llevan aƱos intentando saldarla.
Las razones son mĆŗltiples y se refuerzan mutuamente:
Las consecuencias de esta omisión van mucho mÔs allÔ del sufrimiento animal directo:
La Fundación Franz Weber trabaja activamente para que esta realidad cambie. A través de su programa de protección animal, la Fundación interviene tanto en la prevención como en la respuesta ante emergencias.
El Santuario Equidad en Argentina es otro ejemplo concreto: cuando un incendio de origen presuntamente intencionado amenazó las instalaciones y los animales del santuario, la Fundación coordinó la respuesta de emergencia, activó protocolos veterinarios y aseguró la evacuación del personal.
La Paloma Roja, socorrer a los animales victimas de catĆ”strofes. En 2026, violentos terremotos sacudieron Venezuela y despuĆ©s Colombia. Animales quedaron sepultados bajo los escombros, heridos, extraviados o privados de alimento y cuidados. Los llamados de auxilio se multiplicaron. Familias que lo habĆan perdido todo nos pedĆan, aun asĆ: Ā«Ayuden tambiĆ©n a nuestros animalesĀ».
Presente desde hace muchos aƱos en AmĆ©rica Latina, la FFW contaba con los medios para actuar. Hablamos el idioma, conocemos las realidades del terreno y podemos contar con equipos y personas de confianza. AsĆ, movilizamos a rescatistas y veterinarios, transportamos medicamentos, material y alimento, y organizamos la atención hasta en las comunidades mĆ”s aisladas.
La paradoja es que los conocimientos y las herramientas para proteger a los animales en situaciones de emergencia existen. Hay protocolos desarrollados por organizaciones internacionales. Hay experiencias de buenas prĆ”cticas en distintos paĆses. Hay voluntad en muchos municipios y regiones de hacer las cosas mejor.
Lo que falta es que esa voluntad se convierta en obligación. Que los planes de emergencia incluyan a los animales de forma sistemÔtica, no como un añadido opcional. Que los recursos estén previstos antes de que llegue la catÔstrofe, no improvisados en el caos del momento.
Cambiar los protocolos de emergencia requiere presión ciudadana, trabajo polĆtico y recursos económicos. Las organizaciones que trabajan en este Ć”mbito, como la Fundación Franz Weber, necesitan el apoyo de personas que crean que los animales merecen algo mejor que el olvido.
š Si los animales nos cuidan, cuidĆ©moslos. Dona ahora.