ĀæQuĆ© se hace con el marfil de los elefantes y por quĆ© es una amenaza crĆtica? El marfil de los colmillos de elefante es un material extremadamente codiciado para la fabricación de esculturas, joyerĆa y objetos tallados, los cuales se comercializan ilegalmente en mercados de distintos paĆses. Esta demanda representa una amenaza crĆtica para la supervivencia de la especie porque requiere la muerte inevitable del animal; a diferencia de los elefantes asiĆ”ticos, en las dos especies africanas tanto los machos como las hembras poseen defensas, lo que convierte a cada individuo en un objetivo potencial para los traficantes.
La persecución sistemĆ”tica por el marfil ha diezmado las poblaciones continentales de forma alarmante. SegĆŗn el Gran Censo de Elefantes de Ćfrica de 2016, un tercio de la población total de elefantes africanos fue exterminada en un periodo de solo siete aƱos. La cifra de referencia de aquel censo ācerca de 415,000 individuos combinando ambas especiesā ya ha sido superada por censos mĆ”s recientes y precisos del elefante de bosque, por lo que debe leerse como un dato histórico y no como el recuento actual.
La división taxonómica reconocida por la UICN en 2021 permite observar la gravedad del impacto de la caza ilegal en cada especie por separado:
Elefante de Bosque (Loxodonta cyclotis): clasificado como en peligro crĆtico, ha sufrido una reducción poblacional superior al 86% en 31 aƱos. Su marfil, mĆ”s recto y denso que el de la sabana, es especialmente buscado para el tallado fino, lo que ha acelerado su desaparición en la cuenca del Congo.
Elefante de Sabana (Loxodonta africana): clasificado como en peligro, esta especie tambiĆ©n ha experimentado declives masivos. El Gran Censo de Elefantes (Great Elephant Census), publicado en la revista cientĆfica PeerJ en 2016, documentó una caĆda del 30% en las poblaciones de elefante de sabana entre 2007 y 2014 en los paĆses estudiados, una pĆ©rdida de aproximadamente 144,000 animales en solo siete aƱos.
En el pico de la crisis (2011ā2014), el braconaje alcanzó niveles de gravedad comparables a los de los aƱos ochenta, cobrĆ”ndose la vida de hasta 30,000 elefantes al aƱo, una cifra equivalente a unos 96 elefantes muertos cada dĆa.
El Ćndice PIKE (proporción de elefantes muertos ilegalmente sobre el total de cadĆ”veres encontrados) alcanzó su pico en 2011, situĆ”ndose en 0.77. Cualquier cifra por encima de 0.5 indica que mueren mĆ”s elefantes por acción humana que por causas naturales, lo que imposibilita la recuperación de las poblaciones. Aunque los niveles de PIKE han descendido desde aquel pico, se han mantenido por encima de ese umbral crĆtico en buena parte del continente durante los aƱos siguientes. Para la Fondation Franz Weber (FFW), la Ćŗnica solución viable sigue siendo una prohibición total y definitiva del comercio internacional de marfil, junto con el mantenimiento del elefante africano en el ApĆ©ndice I de la CITES.
La razón fundamental de la caza de elefantes es el alto valor comercial de sus colmillos, en realidad dientes incisivos de crecimiento continuo. A diferencia de los elefantes asiÔticos, en las dos especies africanas tanto los machos como las hembras poseen defensas, lo que convierte a cada individuo en un objetivo potencial para los cazadores furtivos.
El marfil del Elefante de Bosque es particularmente codiciado debido a sus caracterĆsticas fĆsicas Ćŗnicas. Sus colmillos tienden a ser mĆ”s rectos y delgados que los de sus parientes de la sabana, una adaptación evolutiva para moverse sin dificultad entre la densa vegetación de la selva tropical. Este marfil, mĆ”s denso y duro, permite un tallado excepcionalmente fino, una cualidad históricamente apreciada en mercados como el japonĆ©s. Esta preferencia ha contribuido al declive de la especie en la cuenca del Congo.
Para conocer en mĆ”s detalle las diferencias fĆsicas y de hĆ”bitat entre ambas especies africanas, consulte nuestro artĆculo: Elefante de Sabana vs. Elefante de Bosque: Diferencias clave, hĆ”bitats y categorĆas de la UICN.
A pesar de que el comercio internacional es ilegal bajo los marcos regulatorios vigentes desde 1989, la matanza persiste debido a la sofisticación de las redes criminales y la insuficiencia de recursos para la vigilancia sobre el terreno. Los cazadores furtivos suelen operar en Ôreas donde la presencia humana invade el hÔbitat salvaje sin que existan suficientes santuarios protegidos.
Uno de los mayores retos es demostrar a los estados del Ôrea de distribución que un elefante vivo genera mucho mÔs valor a través del turismo responsable que el beneficio económico único de la venta de su marfil. La Fondation Franz Weber impulsa en este sentido el programa EleWatch, un incentivo para que los estados africanos aumenten el valor económico de los elefantes vivos a través del turismo, demostrando que superan con creces el beneficio único de la venta de marfil.
La comunidad internacional utiliza diversos marcos legales y coaliciones polĆticas para intentar frenar esta crisis:
CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas): es el principal instrumento mundial. En 1989 prohibió el comercio internacional de marfil en respuesta al declive masivo de las poblaciones. La Fondation Franz Weber mantiene estatus de observador oficial en CITES desde ese mismo aƱo, y ha trabajado activamente para mantener al elefante africano en el ApĆ©ndice I, que garantiza la mĆ”xima protección y prohĆbe el comercio comercial. Existe, no obstante, una tensión histórica: las poblaciones de algunos paĆses del sur de Ćfrica (Botsuana, Namibia, SudĆ”frica y Zimbabue) han sido transferidas en ocasiones al ApĆ©ndice II bajo anotaciones especĆficas que permiten un comercio controlado o la exportación de individuos vivos.
Coalición para el Elefante Africano (AEC): este bloque reĆŗne actualmente a 32 estados africanos que abogan por una población de elefantes sana y viable, presionando en los foros internacionales por una prohibición total del mercado de marfil. La FFW apoya a la AEC a nivel cientĆfico, logĆstico y financiero.
Programas de monitoreo: CITES utiliza el programa MIKE (Monitoring the Illegal Killing of Elephants) para dar seguimiento a los niveles de caza furtiva sobre el terreno, y el sistema ETIS (Elephant Trade Information System) para rastrear las incautaciones de marfil en el mercado negro internacional.
Gestión directa sobre el terreno: entre 1990 y 2015, la FFW gestionó el parque nacional Fazao-Malfakassa, en Togo, a petición del gobierno togolĆ©s para proteger a los Ćŗltimos elefantes del paĆs. Desde 2015, el parque es gestionado por el Estado de Togo.
MƔs allƔ de la caza furtiva, el Conflicto Humano-Elefante (HEC) representa una amenaza creciente y compleja. Este conflicto surge principalmente por:
Aunque el impacto estadĆstico de estas muertes individuales pueda parecer menor frente a la matanza del braconaje, el conflicto afecta a la mayorĆa de las poblaciones de elefantes y erosiona el apoyo local para su conservación. Para una visión mĆ”s amplia del estado de conservación de ambas especies, consulte nuestro artĆculo: Elefante Africano: estado de conservación, especies y amenazas globales.