08.02.2018
Vera Weber

España: La ONU quiere proteger a los menores frente a la violencia que suponen las corridas de toros

Se espera que los niños y adolescentes no puedan seguir accediendo a las lidias de toros. Es la recomendación de la Comisión de la ONU para los derechos de la infancia. La solicitud presentada por el máximo órgano internacional para los derechos de los menores se basa en un informe de la Fundación Franz Weber.

La recomendación de la Comisión de la ONU para los derechos de la infancia ha llegado a España, el epicentro de las corridas de toros. Siete de cada ocho países, en los que las corridas todavía siguen siendo legales, han sido instados por la ONU, a que protejan a los menores de los «efectos nocivos que las lidias» puedan tener sobre ellos, impidiendo su entrada como espectadores. La Comisión para el derecho de la infancia, que vela por el cumplimiento de la Convención sobre derechos de la infancia de las Naciones Unidas, siempre se ha apoyado para sus recomendaciones, en los informes de la Fundación Franz Weber (FFW). Estos han sido publicados en el marco de su campaña «infancia sin violencia».

Por ello, la Comisión ha sido hoy muy clara al sostener que España sigue permitiendo la participación pasiva y activa de niños y adolescentes en las corridas de toros. La Convención de los derechos de los niños comprende, entre otros, el derecho a la integridad física y mental de todos los menores. Asimismo, incluye la obligación de cada estado de garantizar la protección de dichos derechos. En el ámbito de las corridas de toros, España vulnera claramente ese deber. La FFW ha podido demostrarlo empíricamente. Dado que los niños que participen o pasiva o activamente en las lidias de toro, se ven expuestos, sin duda alguna, a una violencia extrema.

Además de la presentación del informe en el que se basa la Recomendación de la ONU sobre España, en junio de 2017 la Fondation Franz Weber participó en la reunión preparatoria entre la Comisión de los derechos infantiles y las organizaciones no gubernamentales en el campo de la protección de la infancia. El informe de la FFW provocó un gran revuelo, sobre todo al reconocer que España somete a los menores, al permitir entrarles a las corridas de toros, a una violencia extrema que no es únicamente pasiva. Es más, en la Península Ibérica existen más de 58 escuelas taurinas, que ponen con su formación en peligro la integridad física y mental de niños y adolescentes.

El 22 de enero de 2018, con motivo de una reunión pública de la Comisión de la ONU con una delegación del Gobierno de España en Ginebra se ha vuelto a preguntar a España repetidamente sobre este asunto. «Los eventos taurinos exponen a los niños a una violencia extrema», confirma Gehad Madi, miembro de la Comisión de los derechos de la infancia, sin lugar a dudas, por ello se deberían prohibir dichos eventos a todos los menores de 18 años. No únicamente a los toreros adolescentes, sino también a los espectadores que sean menores de edad, subrayó Madi: «La labor de nuestra Comisión es proteger a los niños de la violencia extrema. Esperamos que España empiece a prohibir la entrada de menores en las lidias de toros.»

La reacción de la delegación española no convenció a la Comisión. Se limitó a excusarse defendiéndose con el hecho de que son las Comunidades Autónomas las que determinan la edad mínima de entrada en las escuelas taurinas, que en algunos casos es de tan solo 14 años. En última instancia es el gobierno central el que debe velar por la protección de los niños. Por ello la Comisión a favor de los derechos de los niños recomienda enmendar las leyes, para que se prohíba la participación de menores en eventos taurinos en toda España. «Garantizar el bienestar de los niños es la principal tarea de la Convención, que en este caso lleva claramente más peso que el derecho de acceso a la cultura», añade Ana Mulá, abogada de la FFW.

Con su constatación de que los eventos taurinos vulneran los derechos de los niños, incluso frente a los españoles, la ONU fortalece claramente su posición. Esto tiene un efecto dominó sobre los ocho países en los que las corridas de toro siguen siendo legales, poniéndolos bajo una presión adicional. Para garantizar los derechos de sus niños, se les pide que adapten su legislación, con el fin de proteger a los menores de la violencia a la que se ven expuestos durante las lidias de toros. «La ONU ha hecho muestra de otra señal en contra de este horrendo y anacrónico maltrato animal», dice Vera Weber, presidenta de la Fundación Franz Weber. «No solo los toros y los caballos son víctimas de las corridas, sino también los niños y los adolescentes y con ellos el conjunto de la sociedad.»