05.08.2026
FONDATION FRANZ WEBER

Infancia y Crueldad Taurina: La Recomendación de la ONU y el Daño Psicológico a los Menores

La persistencia de la tauromaquia en el siglo XXI es considerada por diversos sectores como una anomalía ética y cultural, incompatible con una sociedad que busca fomentar una cultura de paz. Un aspecto particularmente crítico de esta práctica es su relación con la infancia, ya sea exponiendo a los menores como espectadores de una violencia explícita o, en algunos casos, formándolos activamente como futuros profesionales del sector. La campaña «Infancia sin violencia», impulsada por la Fundación Franz Weber desde 2013, trabaja ante Naciones Unidas para desnormalizar esta práctica y proteger el desarrollo psíquico de los niños.

1. La Recomendación Explícita del Comité de la ONU

El Comité de los Derechos del Niño es el órgano de 18 expertos independientes que supervisa, desde la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990, el cumplimiento de este tratado por parte de los Estados firmantes. A instancias de la campaña de la Fundación Franz Weber, el Comité ha abordado en nueve ocasiones la exposición de menores a la tauromaquia, considerándola una forma de violencia contra la infancia. En 2018, el Comité recomendó explícitamente a España que los menores de 18 años se mantuvieran alejados de los espectáculos taurinos, una recomendación que reiteró en sus últimas Observaciones Finales, publicadas en 2026, en las que insiste en fijar esa edad mínima «sin excepción» tanto a nivel estatal como autonómico.

Esta postura se basa en que la exposición sistemática de niños y niñas a la violencia y la muerte de animales en público contraviene el espíritu de protección de la Convención. A pesar de ello, la aplicación real de estas recomendaciones sigue siendo muy desigual: en España, solo las Islas Baleares prohíben actualmente la entrada a menores de 18 años a las plazas de toros, mientras que en el resto de comunidades autónomas el acceso está permitido desde edades mucho más tempranas, en ocasiones desde los 5 años mediante entradas reducidas, como ha denunciado la Fundación Franz Weber en localidades como Cuéllar.

2. El Riesgo Psicológico: Violencia Aprendida

Diversos estudios en psicología del desarrollo señalan que la exposición temprana a actos de crueldad hacia los animales puede asociarse con la normalización de la violencia y con un mayor riesgo de comportamientos antisociales en la edad adulta. El propio Comité de los Derechos del Niño ha respaldado esta preocupación al calificar la tauromaquia como una forma de violencia contra la infancia dentro de sus exámenes periódicos a España.

Este daño se agrava en espectáculos donde se humilla a personas con discapacidad, como los llamados «toreo cómico» o «bombero torero», en los que participan personas con acondroplasia (enanismo) para suscitar la burla del público. El Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU advirtió a España en 2019 sobre esta práctica, lo que llevó a modificar en abril de 2023 la Ley General de Personas con Discapacidad para prohibirla expresamente. Sin embargo, la prohibición no ha eliminado el problema: la Fundación Franz Weber ha tenido que denunciar varios casos de estos espectáculos celebrados de forma clandestina, e incluso un juzgado de Málaga falló en 2025 a favor de los organizadores de uno de ellos, lo que evidencia que el marco legal sigue siendo frágil en la práctica.

3. Escuelas Taurinas y Subsidios Ilegítimos

Ante el envejecimiento progresivo de la afición y la caída sostenida de la asistencia a los espectáculos, el sector taurino mantiene un número creciente de escuelas de tauromaquia que forman a menores en el manejo del capote y la muleta desde edades muy tempranas. Estos centros no solo familiarizan a los niños con la violencia hacia los animales como actividad profesional, sino que los expone a riesgos físicos reales: la formación taurina implica un contacto directo con animales de gran tamaño y fuerza, y se han documentado heridas graves entre los jóvenes en formación a lo largo de los años.

A pesar del declive del sector, estas escuelas suelen mantenerse mediante subvenciones públicas. Organizaciones como AnimaNaturalis han calculado que España destina más de 120 millones de euros anuales en ayudas al conjunto del sector taurino, una cifra que contrasta con el hecho de que, según el estudio Percepciones de la naturaleza y los animales (2025) de la Fundación BBVA, el 77% de la población española exige el fin de las corridas de toros.

4. El Rechazo Generacional como Esperanza

Mientras la afición tradicional envejece, las encuestas más recientes muestran un rechazo transversal especialmente marcado entre los jóvenes y la población urbana. Este cambio de valores se refleja también en la transformación física de algunos de los espacios taurinos más emblemáticos del continente. Un ejemplo es la plaza de toros La Cordobés, en el municipio colombiano de Tesalia —tradicionalmente conocido como la «capital taurina» del departamento del Huila—, que en 2025 se convirtió en el primer recinto del país en reconvertirse tras la aprobación de la Ley «No Más Olé», con apoyo de la propia Fundación Franz Weber. El antiguo coso acoge ahora torneos deportivos y actividades culturales abiertas a toda la comunidad, un modelo que otras ciudades colombianas, como Bogotá, Cartagena o Duitama, han comenzado a replicar en sus propias plazas.

Este movimiento, aún incipiente y desigual según el país, apunta hacia un horizonte en el que los espacios antes dedicados a la violencia normalizada puedan convertirse en escenarios de encuentro, deporte y cultura compartida.

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