12.06.2018
Vera Weber

Hoy se lanza la iniciativa en contra de la ganadería intensiva

Hablamos de los cerdos artificialmente engordados y de los pollos enfermos, sobrealimentados que están abarrotados todos juntos en un espacio confinado. Tristemente incluso en Suiza se trata de un episodio de la vida cotidiana que actualmente es legal. Este tipo de ganadería industrial debería impedirse. Por ello la Fundación Franz Weber forma parte de la iniciativa suiza «No a la ganadería intensiva en Suiza» que se ha lanzado hoy.

Vemos 17 pollos, tan sobrealimentados que apenas pueden sostenerse sobre sus propias patas, sobre un metro cuadrado. Vemos 10 cerdos, que han sido engordados en muy poco tiempo, hasta pesar 100 kg o más. Están recluidos, abarrotados, en un único espacio de aparcamiento de un automóvil. Son solo algunos de los ejemplos de la ganadería intensiva, legalmente permitida en Suiza, que, a pesar de ser encubierta por los lobbiesde la carne, resulta ser una práctica común en este país. Si se tratase a los perros como se les trata a los cerdos de engorde, el clamor popular lleno de indignación se haría notar. No obstante, los cerdos, en cuanto a cognición, necesidad de movimiento e instinto lúdico no tienen nada que envidiar a los perros.

Ningún animal debería verse sometido a las condiciones de vida descritas anteriormente. Por ello la Fundación Franz Weber (FFW) contribuye conjuntamente con otras 13 organizaciones a la iniciativa federal lanzada por Meret Schneider y su asociación «Sentience Politics» en contra de la ganadería intensiva «No a la ganadería intensiva en Suiza». Fue presentada al público con un gran evento el martes, día 12 de junio.

La ganadería intensiva se define como la tenencia agrícola de animales, en la que el bienestar de los animales se ve perjudicado de manera sistemática por motivos económicos. Este hecho se manifiesta habitualmente manteniendo grandes grupos de animales en un espacio reducido y, por tanto, suponiendo un grave perjuicio para sus necesidades naturales. Por ello, hemos decidido decir no a la ganadería intensiva en Suiza. Como novedad la constitución recogerá el derecho de los animales a no tener que vivir en condiciones de ganadería intensiva, puesto que no solo daña a los animales afectados por ella.

Hace tiempo que para generar «alimentos de engorde» se ha vuelto necesario talar árboles en enormes extensiones de la selva tropical, así como expoliar los mares. El clima se ve contaminado por ello, el agua se ensucia y nuestros suelos se deterioran. Hace tiempo que Suiza, debido a la ganadería intensiva, vive una situación de emergencia de «estiércol», hasta el punto de que algunos cantones tienen que literalmente «exportar» purín. Además, los productos derivados de la ganadería intensiva perjudican a la salud pública por su grado de contaminación con restos químicos y médicos como los antibióticos.

«Debido a todos estos motivos la ganadería intensiva no es sostenible», dice Vera Weber, codefensora de la iniciativa en contra de la ganadería intensiva y presidenta de la FFW. «La protección de los animales, del medio ambiente y una alimentación saludable, son tendencias que están actualmente ancladas en la conciencia pública, son imparables. Por ello ha llegado la hora de lanzar la iniciativa en contra de la ganadería intensiva. La recogida de firmas ha empezado. El tiempo juega en nuestro favor.»