08.04.2020
Fondation Franz Weber

#PorComerAnimales: SARS

El SARS es considerado como la primera pandemia del siglo XXI y dejó en evidencia que la comunidad médica y científica no estaba adecuadamente preparada para la emergencia de virus altamente patogénicos. Se sabe que la enfermedad fue transmitida a humanos por primera vez en un mercado húmedo en Hong Kong tras el contacto con civetas del Himalaya. Estos mercados actúan como lugares de amplificación y transmisión de este tipo de virus a nuevos huéspedes.

 

Origen: el SARS es una enfermedad zoonótica, es decir, que se transmite de animales a humanos, causada por el coronavirus SARS-CoV. Probablemente se originó en murciélagos (Yuan et al. 2010), pero llegó a la población humana a través de otros animales. Los candidatos más probables son la civeta del Himalaya (Paguma larvata), el tejón turón chino (Melogale moschata) y el perro mapache (Nyctereutes procyonoides) (Guan et al. 2003). Según Guan et al. (2003), los mercados de animales son lugares de amplificación y transmisión de este tipo de virus a nuevos huéspedes. Probablemente la transmisión de animal a humano es debida a contacto cercano con los animales (Wuang et al., 2005). De hecho, investigaciones epidemiológicas han demostrado que la civeta ha sido fuente directa de SARS-CoV (Wuang et al. 2005).

País: China, provincia de Guangdong (OMS).

Año: 2002 – 2003 (OMS).

Letalidad: 774 muertes (CDC).

Sintomatología: los síntomas iniciales son fiebre (100%), tos (61,8%), mialgia (48,7%), disnea (40,8%) y diarrea (31,6%) (Wang et al. 2004). Después de 2 a 7 días, los pacientes con SARS pueden presentar tos seca y la mayoría de los pacientes contrae neumonía (CDC). Durante la hospitalización, aparecen dificultades respiratorias en el 90,8% de los pacientes (Wang et al., 2004).

Algunas implicaciones sociales y económicas

El SARS es considerada la primera pandemia del siglo XXI y dejó en evidencia que la comunidad médica y científica no estaba adecuadamente preparada para la emergencia de virus altamente patogénicos. De hecho, pasaron diversos meses y varios miles de casos antes de que el agente causante fuese identificado como el coronavirus SARS (de Wit et al. 2016).

Aunque encontrar el origen geográfico de un virus es importante para controlar la epidemia, insistir públicamente en ello es contrario a la bioética pues genera una antipatía generalizada contra poblaciones concretas y puede exponerlas a diferentes tipos de violencia (Schram, J., 2003). En Toronto, Canadá, 44 personas murieron a causa del SARS en 2003. Esto desembocó en una primera versión de racismo que con la crisis de la Covid-19 ha vuelto a quedar expuesta contra la población asiática alrededor del mundo. Los restaurantes y tiendas chinas en Toronto reportaron entre un 80% y 90% en pérdidas económicas durante el primer semestre del 2003 y algunos habitantes del barrio chino en la ciudad sufrieron diferentes tipos de agresión, según informó la CBC News.

La particularidad del SARS llevó a que el sector servicios se viera gravemente afectado en algunas regiones de China. De enero a mayo la tasa de desempleo en Hong Kong aumentó del 7.2% al 8,3%, principalmente en actividades de hotelería y turismo. Así mismo, la inversión extranjera mantenía una proyección de aumento del 60% en el mes de marzo. Sin embargo, tras hacerse pública la situación del SARS, en mayo la proyección cayó al 18% (Keogh y Smith, 2003).

Es necesario desarrollar un modelo macroeconómico más completo capaz de estimar con mayor precisión el costo y el efecto de una respuesta global a brotes de carácter internacional. En toco caso, la mayoría de los costos relacionados con un brote pandémico es probable que ocurran en los sectores no relacionados con la salud y por tanto, se requiere un modelo macroeconómico preciso del impacto económico de las enfermedades infecciosas en todos los sectores y países. Keogh-Brown y Smith (2008)